Después de que San Jerónimo regresa de los pueblos en los que estuvo peregrino, y celebrada ya la fiesta en el Jaripal, en el día siguiente es bajado a las horas de la madrugada con rumbo al Arroyo Blanco en donde se desarrollará la misa a medio día y posteriormente la fiesta junto con su tradicional palo ensebado, el cual consiste en un poste de madera cubierto de cebo de puerco y premios en la cima de este; el objetivo es simple tratar de subir hasta la cima y alcanzar los premios. Posteriormente es llevado a la plazuela de San Francisco donde se realiza otra breve fiesta y palo ensebado. Terminado el evento en la plazuela es llevado al templo templo donde permanecerá vela para las vísperas del día siguiente en la magna celebración del 30 de septiembre, fiesta de San Jerónimo.

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